Recomendaciones para cambiar las puertas de una casa

En cualquier vivienda, las puertas son un elemento clave para su apariencia externa, la protección o el grado de aislamiento térmico y acústico. Renovarlas es una decisión inteligente cuando su antigüedad o deterioro comprometen estos aspectos y afectan negativamente al bienestar y la seguridad de los inquilinos. De lo contrario, el propietario se expone a pagar un alto precio si la llave o la cerradura sufren roturas, atascos u otros percances, obligando a contratar un servicio de apertura puerta en Santiago o el municipio correspondiente.

El primer paso para cambiar una puerta es registrar sus medidas. En concreto, debe medirse la altura y anchura de su parte posterior, inferior y central, sin olvidar el grosor del tabique, cuya anchura puede ser incompatible con los tableros o paneles decorativos de la puerta deseada. De este modo, se evita que el modelo elegido no se ajuste a las dimensiones del tabique. (Cabe recordar que mientras la renovación de puertas es una obra menor, modificar el tabique y otros elementos estructurales obliga a tramitar licencias y autorizaciones ante el Ayuntamiento que proceda).

Al momento de decidir las características de la nueva puerta, conviene prestar atención al tipo de apertura. Cuando el espacio supone un problema, las soluciones correderas y plegables son una recomendación, aunque no sirven como puerta de entrada. La apertura abatible, por su parte, es la opción más tradicional y segura, si bien requiere espacio para abrirla y cerrarla.

Personalizar el diseño de la puerta es la parte más amena y entretenida del proceso de selección. En grandes almacenes de bricolaje y tiendas especializadas en carpintería es fácil encontrar puertas con toda clase de acabados y materiales.

Durante la instalación, es recomendable evitar fallos tan comunes como usar pocas bisagras, prescindir del sellado exterior o forzar los encajes de madera y otros materiales delicados.


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