Este mismo miércoles, Wikipedia se convertía en noticia al cerrar sus webs en español durante 36 horas en protesta por la votación de la reforma europea de los derechos de autor.

El rechazo a este cambio legislativo que buscaba una mayor protección de los creadores, y al que también se unieron otros gigantes de internet como Facebook o Google, se argumentaba bajo la premisa de que las modificaciones “dañarían significativamente la internet abierta que hoy conocemos”.

Sin embargo, la polémica no es nueva. De hecho, los debates y las dudas han revoloteado en torno a la ley durante años al situarse en un limbo, en muchos aspectos, que no convencía a muchos.

De ahí que la oposición férrea de los imperios digitales se tradujera, esta misma semana, en una campaña cuyo objetivo era frenar la aprobación de la ley, votada este jueves, 5 de julio. No obstante, para sorpresa de todos, la reforma ha sido rechazada y, contra todo pronóstico, con holgura, con 318 votos en contra, 278 a favor y 31 abstenciones.

Aun así, la votación no ha estado exenta de polémica que ha generado enfrentamientos entre los parlamentarios. Sea como fuere, ante este resultado, el proceso continúa. La siguiente etapa es la vuelta del texto al pleno en el mes de septiembrecuando se volverá a debatir sobre él y se establecerán enmiendas.

Este inesperado giro de guion supone la ralentización de una directiva que busca establecer criterios más estrictos a la hora de comercializar y distribuir contenidos protegidos y que pretende poner límites a plataformas como YouTube haciéndolas responsables del contenido que difunden y obligándolas a obtener licencias.

Asimismo, también incluye la creación de un derecho de los medios de comunicación para permitirles autorizar o prohibir a los agregadores de noticias la reproducción de sus contenidos.
Dos puntos que han hecho saltar las alarmas entre los gigantes de internet cuya presión les ha dado la victoria de esta batalla. Pero la guerra continúa.

Fuente: marketingdirecto.com